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¿Necesitas un plan en Álava?
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Álava se transforma mágicamente con la llegada del otoño. Los montes, bosques y viñedos se tiñen de tonos rojizos, dorados y ocres, creando un espectáculo cromático que invita a la contemplación y a la exploración. Es una época perfecta para redescubrir sus rincones especialmente aquellos que guardan celosamente las historias de un pasado lejano: sus imponentes castillos, torres defensivas y villas amuralladas.
En Álava, las construcciones que ocultan secretos entre sus piedras nos hablan de una tierra de paso, de conflictos feudales y de civilizaciones que han dejado una huella profunda. Recorrer estos "lugares de leyenda" en otoño, con la luz suave y la tranquilidad de la estación, es un viaje en el tiempo que deleita los sentidos.
Villas amuralladas: joyas medievales que desafían el tiempo
Nuestra ruta comienza por las villas medievales que conservan su esencia y su historia.
- Laguardia, la capital de Rioja Alavesa, es un icono que emerge entre viñedos infinitos. Fundada con un propósito defensivo por Sancho VII "el Fuerte", sus murallas del siglo XII aún la abrazan, mostrando cinco puertas de entrada. Pasear por sus serpenteantes callejuelas empedradas es un placer, descubriendo imponentes casas señoriales y dos iglesias monumentales: la románica y gótica de San Juan Bautista, y la gótica de Santa María de los Reyes, con un pórtico policromado del siglo XIV que ha conservado sus colores del siglo XVII. Bajo sus calles, más de 300 bodegas subterráneas revelan la profunda cultura vitivinícola de la zona. Laguardia ha sido reconocida como uno de los pueblos más bonitos de España.
- Salvatierra, una villa medieval fundada en el siglo XIII por el rey Alfonso X el Sabio, es un pueblo que parece "congelado en el tiempo". Su casco antiguo amurallado, con calles como Mayor, Carnicería y Zapatari, alberga casas señoriales y las impactantes iglesias-fortaleza de San Juan Bautista y Santa María.
- Antoñana, en la Montaña Alavesa, es una villa medieval que ha sabido conservar su patrimonio. Situada estratégicamente entre los antiguos reinos de Navarra y Castilla, sus casas de piedra aprovechan la antigua muralla como fachada, un testimonio de su importancia histórica.
- Labraza, en Rioja Alavesa, sobre una colina en el curso alto del Ebro, ostenta uno de los centros históricos mejor conservados del País Vasco, premiado en 2008. Sus torres cúbicas y restos de castillo, junto a las casas renacentistas y la iglesia gótica de San Miguel, te transportarán a un auténtico ambiente medieval.
- Artziniega, una villa medieval fundada en el siglo XIII, impresiona con sus majestuosos caserones, palacios y casas torre, como la Torre de Bengoa o el Palacio de Ortiz. Su casco histórico, de forma similar a la de Vitoria-Gasteiz, es un buen ejemplo de villa amurallada.
- Peñacerrada-Urizaharra, otra villa medieval de la Montaña Alavesa fundada en el siglo XIII, está inscrita como Conjunto Monumental y ofrece un viaje a un "universo de otra era" con los restos de sus murallas y portales.

Torres y castillos: centinelas del pasado
Más allá de las villas, Álava está salpicada de torres y castillos solitarios que se alzan como mudos testigos de la historia.
- La Torre-Palacio de los Varona, en Villanañe, municipio de Valdegovía (Cuadrilla de Añana), es uno de los conjuntos fortificados mejor conservados del territorio. Data del siglo XIII y es un Monumento Nacional que permite "viajar en el tiempo".
- La Torre de Mendoza, una construcción defensiva del siglo XIII a pocos kilómetros de Vitoria-Gasteiz, destaca por su ubicación estratégica.
- La Torre de Murga, en la Cuadrilla de Ayala, fue originalmente una torre defensiva del siglo XIV para proteger las tierras de la familia Murga, a la que posteriormente se adosaron palacios renacentistas en los siglos XV y XVI, creando un conjunto muy bien conservado.
- El Castillo de Lanos (Ocio), ubicado sobre una atalaya natural en el pueblo de Ocio, formaba parte de una serie de fortificaciones de los siglos XI-XIII creadas durante los conflictos entre los reinos de Navarra y Castilla. Controlaba importantes caminos de mercancías y hoy ofrece impresionantes vistas del valle del río Inglares.
- Castillo de Portilla es otra fortaleza y corona un conjunto monumental cercano al pueblo del mismo nombre. Este castillo aparece en el escudo de Álava.
El encanto del otoño en la historia
El otoño alavés intensifica la experiencia de visitar estos monumentos. Los colores anaranjados, ocres y marrones del paisaje que rodea estas fortalezas y murallas otorgan una atmósfera única, melancólica y evocadora. Es la época ideal para pasear sin prisas, disfrutando de la paz que brindan estos parajes, lejos de las aglomeraciones del verano.
Álava, con su naturaleza, cultura y patrimonio, nos invita a descubrir sus historias y leyendas a través de estos centinelas de piedra. Calza tus botas de trekking y déjate cautivar por la magia de los Castillos y Centinelas del Tiempo de Álava bajo el velos del otoño. ¡Una escapada que te hará viajar al corazón de la historia!


Si buscas una escapada diferente, donde la magia de la naturaleza se fusiona con ecos ancestrales, te invitamos a adentrarte en la Sierra de Entzia este otoño. En esta estación, los paisajes alaveses se tiñen de tonos rojizos, dorados y ocres, convirtiéndose en un deleite para amantes de la naturaleza y la fotografía.
La Sierra de Entzia: un bosque de cuento para pequeños exploradores
Situada en el borde nororiental de Álava, la Sierra de Entzia, hermana pequeña de la vecina sierra de Urbasa, ofrece un escenario ideal para las aventuras en familia con la naturaleza como telón de fondo.
El paisaje impresiona... Empezando por las impresionantes caídas que dibuja hacia la Llanada Alavesa y el valle de Arana y las caprichosas formas que las formaciones kársticas tallan en la roca dando origen a laberintos como los de Arno o Katarri, cuyos mágicos recorridos son un auténtico imán para los más pequeños. Imagina a tus hijos descubriendo senderos que parecen sacados de un cuento de hadas, mientras los farallones rocosos sirven de refugio a rapaces, mamíferos y anfibios.
Pero si hay un momento estelar para visitar Entzia, ese es el otoño. Las hayas centenarias de sus bosques acuden puntualmente a su cita con el espectáculo, transformándose en una explosión de ocres y amarillos que dejan sin palabras a quienes se aventuran en sus rutas de senderismo. Es la época ideal para pasear entre árboles centenarios y disfrutar del otoño en plena explosión.
Dólmenes de Legaire: donde la prehistoria cobre vida
Pero la Sierra de Entzia no es solo un paraíso natural; es también un museo al aire libre que guarda los secretos de civilizaciones ancestrales. Las campas de Legaire son un testimonio mudo de este pasado milenario, albergando menhires, túmulos, dólmenes y un singular círculo de piedras megalíticas datado hace más de 5.000 años, un pequeño "Stonehenge alavés" que evoca el misterio de tiempos remotos.
Álava, de hecho, es hogar de más de 100 megalitos, algunos de los cuales fueron utilizados como sepulturas colectivas durante cerca de 2.000 años y hoy son Bienes Culturales. Te recomendamos visitar, entre ellos, el Dolmen de Sorginetxe ("Casa de Brujas"), ubicado a los pies de la sierra en el pequeño pueblo de Arrizala, ya que se esta construcción de hace construido 4.500 años destaca como uno de los mejor conservados y fotografiados del País Vasco.

Senderismo familiar y conexión con el pasado
Esta temática es perfecta para un turismo familiar. Las rutas de senderismo por la Sierra de Entzia son ideales para despertar la curiosidad de los niños, combinando la aventura de explorar laberintos naturales con el aprendizaje sobre la historia que encierran los dólmenes. Es una oportunidad única para desconectar de la rutina y reconectar con la naturaleza y el legado cultural.
Prepárate para una aventura inolvidable en la Montaña Alavesa. Calza tus botas de trekking, deja que los tonos ocres y rojizos del otoño te envuelvan, y descubre en familia los secretos la Sierra de Entzia y los dólmenes de Legaire tienen para contarte. ¡Una experiencia que te hará viajar en el tiempo y en la naturaleza!


Naturaleza, patrimonio único, gastronomía, el mejor vino y experiencias inolvidables te esperan.
Otoño es una de las mejores época del año para viajar a la provincia de Álava por los espectaculares paisajes que nos regala y la atmósfera tan especial que se respira. Paseos de ensueño entre hayedos o viñedos teñidos de ocre, encantadoras villas medievales y singulares experiencias dibujan una escapada de lo más tentadora.
Álava está más cerca de lo que parece y los meses de otoño ofrecen una oportunidad ideal para una escapada de fin de semana o puente festivo. Dos o tres días no son suficientes para conocer de todo lo que esta provincia, la más sureña de Euskadi, ofrece, pero sí para recorrer y disfrutar algunos de sus rincones más especiales.
Compartimos en las siguientes páginas una propuesta con planes, visitas y actividades para una escapada de tres días. Un guion flexible que incluye dosis de naturaleza, patrimonio y enogastronomía, y que puede adaptarse al ritmo y gustos personales de viajeros/as.
Día 1 Vitoria-Gasteiz y hayedos en Gorbeia
Vamos a dedicar nuestra primera jornada a conocer la esencia de Vitoria-Gasteiz, capital de Álava y Euskadi. Vitoria-Gasteiz es una urbe mediana, de apenas 250.000 habitantes, que ofrece al visitante uno de los cascos medievales mejor conservados del norte de España.
Nuestro itinerario comienza en la plaza de la Virgen Blanca, centro de reunión de las y los vitorianos/as, y nexo de unión entre la Almendra Medieval y el Ensanche de la ciudad. Tomar un café en una de sus muchas terrazas mientras contemplamos sus edificios con miradores acristalados y la iglesia de San Miguel al fondo es un buen punto de partida.
Desde la propia plaza tomamos las escaleras que nos llevan al pórtico de San Miguel donde podemos ver una imagen de la Virgen Blanca, patrona de Vitoria-Gasteiz, y entrar a este templo gótico-renacentista del siglo XIV. Frente al pórtico nos saluda la estatua de Celedón, personaje clave en el inicio de las fiestas de agosto.

Tras un paseo por los cercanos Arquillos, obra del arquitecto local Justo Antonio de Olaguibel para salvar el desnivel de 23 metros entre la ciudad medieval y la expansión neoclásica, ponemos rumbo a la plaza del Machete, un espacio donde se respira historia. Allí juraban sus cargos los representantes de la ciudad.
Más escaleras para tomar la calle Fray Zacarías Martínez y conocer algunos de los palacios renacentistas más importantes de Vitoria-Gasteiz. Primero nos encontramos con el Palacio de Montehermoso (s. XVI), residencial real y escenario de los amoríos entre la Marquesa de Montehermoso y José Bonaparte.
Merece la pena conocer su interior y acceder al viejo Depósito de Aguas de la ciudad, de 1885, al que se accede por unas rampas.
Seguimos hasta llegar al Palacio Escoriaza Esquibel, otra joya renacentista del siglo XVI adosada a la antigua muralla alta. Fernán López de Escoriaza, médico del rey Enrique VIII de Inglaterra, y su mujer Victoria de Anda y Esquivel ordenaron construirlo, aunque nunca llegaron a ver finalizada la obra, ya que murieron antes.
Y así llegamos a la Catedral Santa María. Vamos a dedicar el resto de la mañana a recorrer este templo gótico del siglo XIII a través de un original y premiado programa de visitas que nos permite ascender desde el subsuelo de la cripta, donde descubrir ver vestigios del origen de la ciudad, hasta la torre, para disfrutar de unas vistas inigualables.
Se trata de una visita muy, muy especial que combina arqueología, arquitectura, historia e incluso se apoya en la realidad virtual para comprender sus diferentes etapas constructivas… Tan especial que cautivó e inspiró al novelista Ken Follett para escribir la segunda parte de Los Pilares de la Tierra.
Es hora de comer en cualquiera de los muchos restaurantes de la Almendra Medieval. Acertar es muy fácil.
Por la tarde, os proponemos dar un paseo relajado por el Anillo Verde, un conjunto de parques que rodean la ciudad. Las posibilidades son variadas: adentrarse en el bosque de quejigos de Armentia, recorrer las balsas de Salburua donde avistar aves y ciervos, visitar el Centro de Interpretación Ataria o ver el Jardín Botánico de Olárizu.
La opción B para los más ‘moviditos’ nos lleva, tras veinte minutos en coche, hasta el Parque Natural de Gorbeia y, concretamente, a la localidad de Sarria. Desde la Casa del Parque de esta localidad empieza una bonita y sencilla ruta de apenas 6 kilómetros para conocer las cascadas del río Baias.
Día 2 Iglesias pintadas de Alaitza y Gazeo, y Laberinto de Arno
La segunda jornada de nuestro viaje nos permitirá descubrir dos joyas patrimoniales y naturales de Álava, y alguna joya gastronómica…
Vamos con la primera… o primeras, ubicadas a escasa media en coche desde Vitoria-Gasteiz.
Hablamos de las iglesias de San Martín de Tours, en Gazeo, obra sin parangón en todo el País Vasco por la expresividad de sus policromías; y la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en Alaitza, cuyas paredes muestran una de las pinturas más enigmáticas y sorprendentes del Medievo.
Este segundo templo conserva en su interior unas misteriosas pinturas bélicas hechas a base de siluetas de almagre cuyo significado aún no ha podido ser desentrañado.
La mejor manera de conocer y disfrutar estas joyas de la historia y el arte alavés es participar en las visitas guiadas que organiza la Oficina de Turismo de Llanada Alavesa todos los sábados y los domingos del año. Para información y reservas hay que llamar al 945 30 29 31 o escribir a 2turismo@arabakolautada.eus
Después de asombrarnos con las pinturas que decoran estas iglesias tendremos hambre… Podemos escoger cualquiera de los buenos restaurantes de la comarca, en localidades cercanas como Salvatierra o Araia, y disfrutar del buen hacer de sus cocineros; o visitar algunas de las queserías de Idiazabal de la zona.
Después de disfrutar de la gastronomía local nos dirigimos a la carretera que nos lleva al puerto de Opakua para hacer una ruta de senderismo, muy sencilla, pero espectacular: el Laberinto de Arno.
De camino, nos desviaremos un momento a la derecha, junto al pueblo de Arrizala, para conocer el dolmen de Sorginetxe (Casa de las Brujas en castellano). Se trata de un dolmen construido en el Neolítico donde los pastores enterraban a sus muertos tal y como atestiguan los restos óseos encontrados en las excavaciones realizadas a finales del s XIX.
Este dolmen encierra multitud de leyendas, una de las cuales nos cuenta que fue construido por las brujas y de ahí su actual nombre.
Ahora sí, seguimos asciendo hasta la cima del puerto de Opakua, donde tomamos una pista que sale a la izquierda hasta llegar, 2,5 kilómetros después, al aparcamiento de la Fuente de los Alemanes. La ruta del Laberinto de Arno comienza frente al aparcamiento de la Majada de Mezkia, unos metros más adelante.
El recorrido es muy sencillo y divertido, suma unos 6 kilómetros de longitud, y ofrece una gran variedad de paisajes: balsas de agua, bosque y, lo más característico de la ruta, un pequeño laberinto de rocas calizas con formas curiosas, recovecos y el espectacular Arco de Zalamportillo.
Muy cerca podemos encontrar además distintas construcciones megalíticas, como dólmenes, menhires y crómlechs.

3. Villas medievales en Rioja Alavesa.
La tercera jornada otoñal en Álava vamos a dedicarla íntegramente a Rioja Alavesa. Esta comarca, situada al sur de la provincia, nos permite sumergirnos por supuesto en la cultura del vino en las bodegas y viñedos que ahora, en otoño, lucen además en todos su esplendor.
La oferta es variada y de calidad. Una visita guiada para conocer la arquitectura del vino, con las obras de arquitectos como Frank Ghery o Santiago Calatrava; disfrutar de un almuerzo entre viñedos; y asistir a una cata maridada son sólo algunas opciones. Pero esta vez os proponemos añadir un recorrido por sus villas medievales más destacadas.
Empezamos en Laguardia. Esta villa, considerada uno de los pueblos más bonitos de España, conserva su trazado medieval de calles unidas por plazas y callejas, y todo el conjunto queda ceñido por la “vieja” muralla que aún mantiene varios torreones y las cinco puertas de acceso.
Sobre este urbanismo medieval se han ido construyendo en diferentes épocas y estilos las casas del municipio. Las Iglesias de San Juan y Santa María de los Reyes, levantadas en la época medieval, son sus monumentos más importantes, destacando esta última por su impresionante pórtico gótico policromado.
Los siglos XVI, XVII y XVIII están representados por muchos edificios en cuyas fachadas pueden contemplarse hermosos escudos y aleros tallados. Entre ellos, destacan el Ayuntamiento en la Plaza Mayor y el Palacio de Samaniego, lugar de nacimiento del ilustre fabulista Félix María Sánchez Samaniego.
Todo el subsuelo de la villa se encuentra horadado por bodegas o cuevas familiares donde hasta no hace muchos años se elaboraba y guardaba uno de sus tesoros más preciados: el vino. Pasear por sus estrechas calles, visitar sus bodegas, degustar su gastronomía es un verdadero placer.
Otra villa amurallada de visita obligada es Labraza, la población fortificada más pequeña del País Vasco y una de las mejor conservadas de España. De hecho, recibió en 2008 del Premio Internacional de Ciudades Amuralladas por su proyecto de conservación. Tiene una espectacular muralla, así como torreones, almenas, alcázar, saeteras…
Medievo y leyendas van de la mano en Labraza. Cuentan que en esta villa existía un pasadizo secreto que llevaba desde la Fuente del Moro hasta el interior de la villa para que no quedara desabastecida de agua durante los asedios.
Nuestro recorrido medieval tiene como punto final Salinillas de Buradón. Este pequeño pueblo cuenta con muralla defensiva, dos puertas originales y un entorno espectacular en las faldas de la sierra del Toloño.

Dentro de la villa destacan la parroquia de la Inmaculada (s. XVI) con retablo barroco y dos magníficos sepulcros de siglo XVII considerados obra maestra del plateresco alavés; el antiguo hospital de peregrinos (s. XV); y el Palacio de los Condes de Oñate (s. XVII).
Más información y planes en el portal web de alavaturismo.

El paisaje de Rioja Alavesa muestra toda su magia en otoño.
Álava es tierra de viñedos y bodegas, y pone al alcance de las personas amantes de la cultura del vino una oferta enoturística y gastronómica de primer nivel en un marco único: viñas y villas medievales escoltadas por la sierra de Cantabria en Rioja Alavesa, y verdes valles en Ayala.
Las bodegas de la comarca de Rioja Alavesa, integradas en la Denominación de Origen Calificada Rioja (DOC Rioja), elaboran algunos de los mejores vinos del mundo y cautivan a los miles de visitantes nacionales y extranjeros que recibe todos los años. Y con razón...
Adentrarse en Rioja Alavesa es descubrir bodegas centenarias que rezuman historia, pero también bodegas vanguardistas de diseño innovador que llevan la firma de arquitectos de renombre mundial como es el caso de Marqués de Riscal (Frank Ghery) e Ysios (Santiago Calatrava).
Diversidad y contraste unidos el cuidado de la uva y el paisaje, y el respeto a la tradición en la elaboración del vino.
Rioja Alavesa, sus bodegas, restaurantes y empresas de servicios, ofrecen además un amplio abanico de experiencias para saborear y sentir de forma personal e íntima la cultura del vino. Una inmersión en toda regla a través de visitas guiadas, catas comentadas, almuerzos y cenas entre viñedos y actividades tan sugerentes como vendimiar en familia o sentir los beneficios de un spa con vinoterapia.
Puedes conocer el catálogo completo en rutadelvinoderiojaalavesa.com
Un rico patrimonio
Cualquier época del año es perfecta para disfrutar de Rioja Alavesa, pero los meses de otoño generan una magia especial: el mar de viñedos que cubre la comarca se tiñe de rojos, naranjas y amarillos dando lugar a auténticas postales. Un verdadero espectáculo.
Asimismo, resulta posible vivir de cerca la vendimia y la elaboración del vino que tendremos la ocasión de paladear en años venideros.

Rioja Alavesa es vino y bodegas, pero también patrimonio y naturaleza…
Callejear sin prisa entre las murallas de villas medievales como Laguardia --considerado uno de los pueblos más bonitos de España-- y Labraza; tocar piedras con mucha historia en los dólmenes de la Chabola de la Hechicera (Elvillar) y El Sotillo (Leza), y el poblado prerromano de La Hoya; y conocer los lagares rupestres de Labastida son algunos ejemplos.
Proseguimos nuestro viaje enoturístico dando un salto del sur al norte de la provincia para conocer la segunda comarca vitivinícola de Álava: Ayala. Aquí, entre verdes prados, montañas y sorprendentes cascadas, podremos descubrir otro vino diferente, blanco, de mucha personalidad y tradición: el txakoli.
Las bodegas de la zona vienen elaborando este vino con mimo durante siglos y cuentan desde hace más de veinte años con el amparo de la Denominación de Origen Txakoli de Álava. Visita sus bodegas, saborea sus vinos y aprovecha para conocer también las queserías y probar sus quesos Idiazabal y de pastor.
Una recomendación: completar esta ruta enogastronómica con un paseo por la villa medieval de Artziniega y sus museos: el Museo Etnográfico ofrece un ‘viaje’ por la vida rural; y el Museo Santxotena permite conocer la obra de Xabier Santxotena, discípulo de Jorge Oteiza, de la mano del propio artista.
Muy cerca se levanta el Conjunto Monumental de Quejana y el bosque pintado de ‘La Robleda de los Sueños’, visitas ideales para completar una ruta con vino y mucho arte.
Más información sobre enoturismo y otros planes para conocer y disfrutar de la provincia de Álava en alavaturismo.eus.
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