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Un viaje entre piedra, silencio e historia
Álava es un territorio donde la historia no solo se estudia: se ve, se toca y se siente. Se alza en torres defensivas, se esculpe en capiteles y se esconde en criptas que guardan siglos de memoria. Desde templos románicos rurales hasta grandes catedrales góticas, el patrimonio religioso alavés es uno de los más ricos y sorprendentes del norte peninsular.
Recorrer sus iglesias y monasterios es viajar por más de ocho siglos de arte, espiritualidad y arquitectura. Te proponemos un itinerario por algunos de los templos más emblemáticos que puedes visitar en Álava.
1. Catedral de Santa María (Vitoria-Gasteiz)
La Catedral “abierta por obras”
En pleno Casco Medieval de Vitoria-Gasteiz se alza la Catedral de Santa María, uno de los grandes iconos patrimoniales del territorio. Construida en el siglo XIII sobre el antiguo foso defensivo de la ciudad, su compleja estructura gótica ha marcado la historia urbana de la capital.
Su innovador programa de visitas, “Abierto por obras”, permite descubrir su subsuelo, la cripta, las bóvedas góticas desde la entrecubierta, los trabajos de restauración y ascender a la torre, desde donde se contemplan el casco histórico, la Llanada Alavesa y los montes que rodean la ciudad.
Más que una visita monumental, que también, es una experiencia para entender el origen y la evolución de Vitoria-Gasteiz, así como los problemas estructurales del templo y las soluciones aplicadas.
2. Santuario de Estíbaliz (Llanada Alavesa)
La joya del románico alavés
En lo alto de una colina que domina la Llanada se encuentra uno de los grandes referentes del románico vasco: el Santuario de Estíbaliz. Su origen se remonta al siglo XII y su portada meridional, ricamente esculpida, es una auténtica lección de iconografía medieval.
El enclave, además de su valor artístico, ofrece una panorámica abierta del territorio que invita al paseo y la contemplación. Un lugar donde arte y paisaje se funden con naturalidad.
3. Iglesia de Santa María de los Reyes (Laguardia)
El pórtico policromado que emociona
En el corazón de Rioja Alavesa, dentro de la villa amurallada de Laguardia, se esconde uno de los tesoros más singulares del patrimonio vasco: el pórtico gótico policromado de la Iglesia de Santa María de los Reyes.
Protegido por una estructura que garantiza su conservación, mantiene una viveza cromática excepcional. Su visita permite comprender cómo eran originalmente muchos de los templos medievales, cuando el color era parte esencial del mensaje artístico.
Una parada imprescindible si recorres Laguardia y sus bodegas subterráneas.
4. Conjunto Monumental de Quejana (Aiaraldea)
Espiritualidad y linaje
El Conjunto Monumental de Quejana, vinculado al linaje de los Ayala, combina monasterio, torre-palacio y panteón familiar. Fundado en el siglo XIV, es uno de los enclaves medievales más relevantes del norte alavés.
Su iglesia alberga sepulcros góticos de gran valor artístico, y el entorno rural que lo rodea refuerza la sensación de viaje en el tiempo.
5. Monasterio de Santa María de Toloño (Rioja Alavesa)
Historia entre montañas y viñedos
En la Sierra de Cantabria, entre crestas y vistas infinitas sobre los viñedos de Rioja Alavesa, se encuentran las ruinas del antiguo monasterio de Santa María de Toloño.
Este enclave medieval, hoy parcialmente conservado, ofrece una experiencia que combina senderismo, paisaje e historia. Un lugar evocador donde el silencio y la montaña amplifican la sensación de pasado.
6. Iglesia de Tuesta (Valdegovía · Añana)
Fortaleza románica
La Iglesia de Tuesta impresiona por su monumentalidad. Su torre, casi defensiva, domina el paisaje de Valdegovía y la convierte en uno de los ejemplos más potentes del románico alavés.
El interior conserva elementos escultóricos de gran interés y refleja la importancia histórica de este enclave en la comarca de Añana.
7. Santuario de Oro (Gorbeialdea)
Mirador espiritual
Situado en un entorno natural privilegiado, el Santuario de Oro combina patrimonio religioso y panorámicas espectaculares. Desde aquí se domina el valle y se percibe la estrecha relación entre espiritualidad y paisaje que caracteriza a muchos templos alaveses.
Un lugar perfecto para unir naturaleza y patrimonio en una misma visita.
Un territorio que se visita en silencio
Visitar iglesias y monasterios en Álava es recorrer el románico rural, el gótico urbano y la arquitectura religiosa ligada al poder señorial y a la vida monástica.
Son espacios para observar los detalles, leer la piedra y detenerse. Lugares donde el arte no solo se mira, sino que se siente.
Álava es un territorio donde la historia se eleva hacia el cielo… y también se esconde en cada rincón de sus templos.

Febrero es un mes perfecto para descubrir Álava con calma y disfrutar de un territorio que muestra su lado más auténtico: paisajes invernales, pueblos tranquilos, patrimonio con siglos de historia y planes que invitan a disfrutar sin prisas.
Es tiempo de pasear sin reloj, observar el paisaje, sentarse a comer con calma y dejar que el entorno marque el ritmo del viaje. Te proponemos 7 ideas de escapadas de fin de semana, agrupadas por comarcas, para aprovechar el invierno y vivir Álava desde otra mirada.
Montaña Alavesa
Naturaleza, silencio y paisajes abiertos
La Montaña Alavesa es uno de los grandes refugios de tranquilidad del territorio. En febrero, sus bosques desnudos, montes suaves y pequeños pueblos crean un escenario perfecto para desconectar y respirar aire puro. Aquí, el silencio también forma parte de la experiencia.
Villas medievales como Antoñana o Peñacerrada conservan intacto su trazado histórico y permiten pasear entre murallas, calles empedradas y casas de piedra. La Vía Verde del Vasco-Navarro ofrece recorridos sencillos para caminar o pedalear sin prisas, mientras que el entorno del Parque Natural de Izki invita a descubrir uno de los marojales mejor conservados de Europa.
La visita a Mina Lucía permite acercarse al pasado minero de la comarca y comprender cómo paisaje e historia han ido de la mano durante siglos.
Una escapada ideal para amantes de la naturaleza tranquila, la historia y los destinos poco transitados.
Centros de interpretación recomendados:
- En Antoñana, el Centro de Interpretación del Ferrocarril Vasco-Navarro y oficina de turismo, con servicio de préstamo de bicicletas.
- En Korres, el Centro de Interpretación del Parque Natural de Izki, donde se pone en valor la riqueza natural, la flora, la fauna y la red de senderos señalizados.
Próximamente, la comarca contará además con un tercer centro dedicado a los paisajes mineros de asfalto, completando la lectura histórica del territorio.
Rioja Alavesa
Vino, patrimonio y pueblos con identidad
En invierno, Rioja Alavesa se disfruta a otro ritmo. Los viñedos descansan, el paisaje se vuelve más sobrio y los pueblos muestran su lado más íntimo y auténtico. Es el momento perfecto para escapadas gastronómicas y culturales, sin prisas ni aglomeraciones.
Laguardia invita a perderse por su casco histórico, descubrir sus bodegas subterráneas y disfrutar de su patrimonio con calma. Villas amuralladas como Labraza o Salinillas de Buradón conservan el encanto medieval y ofrecen vistas privilegiadas sobre el entorno.
El Camino Natural del Ebro permite recorrer tramos entre viñedos y ribera, combinando naturaleza y paisaje cultural. Las bodegas abren sus puertas para catas y experiencias que conectan el vino con el territorio y su historia.
Una comarca perfecta para combinar cultura, paisaje y enogastronomía.
Consulta el listado de bodegas visitables antes de tu viaje.
Añana
Sal, historia y paisajes culturales
Añana propone una escapada diferente, donde el patrimonio se vive al aire libre y el paisaje cuenta historias milenarias. El Valle Salado de Añana, con más de 7.000 años de historia, es uno de los paisajes culturales más singulares de Europa y una visita imprescindible en cualquier época del año.
Muy cerca, la Torre de los Varona completa la experiencia cultural de la comarca. Considerada uno de los conjuntos fortificados mejor conservados de Álava, este torreón-palacio de origen medieval permite acercarse a la vida nobiliaria del pasado. Restaurada y adaptada para la visita, conserva estancias, mobiliario histórico y detalles que ayudan a comprender cómo se habitaban y defendían estos espacios siglos atrás.
El casco histórico de Salinas de Añana invita a pasear sin prisas, mientras que los caminos rurales y los paisajes abiertos del valle refuerzan la sensación de estar en un territorio con identidad propia, donde historia y naturaleza se entrelazan de forma natural.
Una escapada ideal para quienes buscan lugares únicos, cargados de memoria y con un fuerte carácter patrimonial.
Aiaraldea
Torres medievales, naturaleza y tradición
Aiaraldea combina patrimonio monumental y paisajes naturales de gran fuerza visual. El Conjunto Monumental de Quejana es uno de los grandes referentes históricos de la comarca, ligado al linaje de los Ayala y a la historia medieval del territorio.
Las casas torre repartidas por la comarca recuerdan un pasado de linajes y defensas, mientras que museos y espacios culturales permiten profundizar en la identidad local. El nacimiento del río Nervión y el cañón de Delika ofrecen uno de los paisajes naturales más espectaculares de Álava.
Artziniega, con su casco histórico bien conservado, completa una escapada que mezcla cultura, tradición y naturaleza.
La Ruta del Txakoli de Aiaraldea añade además la posibilidad de descubrir viñedos del norte alavés y degustar unos vinos frescos, de color amarillo pálido y ligero toque carbónico natural.
Vitoria-Gasteiz
Cultura urbana y patrimonio histórico
La capital alavesa es perfecta para una escapada cultural en invierno. Su tamaño manejable permite recorrerla a pie y descubrirla sin prisas.
La Almendra Medieval y la Catedral de Santa María forman el corazón histórico de la ciudad, mientras que la Ruta de los Murales aporta color y arte contemporáneo al recorrido urbano. Museos como ARTIUM o el Museo de Bellas Artes completan una oferta cultural variada.
La gastronomía local, los mercados y los bares del centro convierten Vitoria-Gasteiz en una ciudad acogedora también en los meses de invierno.
Gorbeialdea
Bosques, mitología y montaña
Febrero es un buen momento para conocer Gorbeialdea desde su vertiente más tranquila. El entorno del Parque Natural de Gorbeia ofrece paseos entre bosques y paisajes de montaña ideales para disfrutar del invierno con calma.
La cueva de Mairulegorreta conecta el territorio con la mitología vasca y la diosa Mari, mientras que el Santuario de Oro ofrece vistas amplias sobre el valle. La vida rural, los productos locales y los pequeños pueblos completan una escapada auténtica.
Llanada Alavesa
Románico, pueblos y paisajes abiertos
La Llanada Alavesa sorprende por sus amplios horizontes y su riqueza patrimonial. El Santuario de Estíbaliz es uno de los grandes exponentes del románico en Álava, junto a las iglesias pintadas de Gazeo y Alaitza, auténticas joyas poco conocidas.
Pequeños pueblos, caminos rurales y paisajes abiertos crean un entorno perfecto para pasear y disfrutar del invierno sin prisas. Es una comarca ideal para combinar cultura, patrimonio y tranquilidad.
Álava, un destino para disfrutar también en invierno
Febrero es el momento ideal para viajar despacio y descubrir Álava desde la autenticidad. Naturaleza, cultura, gastronomía y patrimonio se combinan en escapadas pensadas para disfrutar con calma y sin aglomeraciones.
🌿 Álava, un destino para cada fin de semana.











