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Embalse de Ullibarri-Gamboa

Más información turística del entorno

OFICINA DE INFORMACIÓN DE GARARIO

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CUADRILLA DE LA LLANADA ALAVESA

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CUADRILLA DE GORBEIALDEA

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Paisajes llenos de vida y memorias

El embalse de Ullibarri-Gamboa, situado en el corazón de Álava y a apenas quince kilómetros de Vitoria-Gasteiz, es un paisaje donde el agua, la memoria y el territorio dialogan de forma constante.

Construido a mediados del siglo XX sobre el río Zadorra para garantizar el abastecimiento de agua, hoy se ha convertido en uno de los espacios naturales y recreativos más emblemáticos de Álava.

Con una lámina de agua que supera las 1.400 hectáreas y un perímetro de más de 45 kilómetros, el embalse dibuja un paisaje amplio, sereno y cambiante, rodeado de colinas, praderas y bosques. 

Bajo sus aguas quedaron anegados antiguos pueblos y tierras de cultivo, dejando una huella que forma parte de su identidad.

Hoy vías verdes y caminos rurales permiten recorrer el embalse a pie o en bicicleta, conectando los pequeños municipios que lo rodean y ofreciendo numerosos miradores desde donde contemplar la quietud del agua.

Este escenario invita a disfrutar de la naturaleza de forma activa y pausada. Senderismo, cicloturismo, observación de aves en los humedales de Mendixur, paseos en kayak o actividades acuáticas, itinerarios interpretativos o propuestas culturales permiten descubrir el territorio desde múltiples miradas, invitando al visitante a explorar, aprender y disfrutar del embalse a su propio ritmo.
 

PLAYAS DE INTERIOR

Donde el agua y la naturaleza se encuentran

 

Las orillas del embalse son espacios de ocio tranquilo donde el agua, las zonas verdes y el silencio crean una experiencia difícil de encontrar en otros destinos.

El entorno cuenta con tres playas de interior distinguidas con bandera azul —Landa, Garaio Norte y Garaio Sur—, un reconocimiento que avala la calidad de sus aguas, la gestión ambiental y los servicios disponibles. Integradas en parques provinciales, estas playas combinan zonas de baño seguras con praderas, arbolado y espacios pensados para el descanso y el ocio. Además, disponen de accesos adaptados y servicios que facilitan el disfrute a personas con movilidad reducida, reforzando su carácter inclusivo y abierto a todos los públicos.

Senderos peatonales, carriles ciclables y zonas de recreo conectan todo el entorno, invitando a recorrerlo a pie o en bicicleta y descubrir el embalse desde distintas perspectivas.

Su amplitud permite disfrutar del paisaje con calma, incluso en los meses de mayor afluencia, favoreciendo una experiencia relajada y respetuosa con el paisaje.
 

La magia de las estaciones

El entorno natural del embalse ofrece un paisaje cambiante a lo largo de las cuatro estaciones del año, donde cada estación crea experiencias singulares.

 

Primavera
La primavera transforma el paisaje en un mosaico de colores y vida. Bosques, praderas y humedales recuperan su vitalidad, mientras numerosas aves encuentran aquí un lugar privilegiado para nidificar o hacer escala en sus rutas migratorias. Los días se alargan y las temperaturas suaves invitan a recorrer el entorno.

 

Verano
Durante el verano, el embalse se convierte en un espacio ideal para disfrutar al aire libre: baño, vela, kayak, paddle surf o paseos al atardecer. Las largas horas de luz y la suave brisa crean un ambiente perfecto para pasear por sus senderos, recorrer la ruta verde, observar el cielo nocturno o contemplar la puesta de sol reflejada sobre el agua.

 

Otoño
Los bosques se tiñen de tonos ocres, dorados y rojizos, creando un paisaje especialmente fotogénico. Es además un momento privilegiado para la observación de aves migratorias, ya que estas encuentran refugio en sus humedales.

 

Invierno
En invierno llega la calma y el embalse muestra su faceta más contemplativa. Las brumas matinales, la luz suave y la quietud del paisaje crean una atmósfera especial. En los días fríos, la nieve en las montañas contrasta con el azul del embalse, invitando a pasear con calma y observar aves invernantes.